Galicia se prepara para una nueva temporada de incendios que puede llegar a niveles de los Incendios de 2006, que arrasaron entre 77.000 y 175.000 hectáreas, en función de las fuentes a las que se consulte. Este año se juntan dos factores clave, para que se repita algo parecido. Una sequía histórica y la política de recortes presupuestarios de la Xunta
Este año 2010, está siendo uno de los años más secos de los últimos años, especialmente la primavera. Hasta el 31 de Mayo, se habían registrado unas precipitaciones medias de 126 mm, el 40% de lo normal para la Primavera y la cifra más baja de los últimos 50 años. De la misma forma, la temperatura media es 3,5 grados más alta que entre los años 1971 y 2000.
Por si fuera poca la escasez de precipitaciones, los embalses gallegos, se encuentra muy por debajo del nivel que deberían de tener y que ya ha provocado el nerviosismo en la práctica totalidad de concellos gallegos, al no poder tener asegurado el abastecimiento de agua para otoño.
Según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, recogidos por la página web de embalses.net Augas de Galicia, los embalses de Galicia a 28 de Junio, tenían un total de 2051 hectómetros cúbicos embalsados, lo que representa un 63,85% de la capacidad total.
En la misma fecha, del año 2010, había un total de 2649 hectómetros cúbicos, representando el 82,47% de la capacidad total y la media de los últimos 10 años ha sido de 2471 hectómetros cúbicos, un 76,93% de capacidad.
Descontado el caso de Belesar, que se encuentra en obras de ampliación; que se compensa por el de San Esteban que el año pasado estaba en obras, destacan algunos casos como la presa del Con, que alcanzaba el 65% de su capacidad a 31 de Mayo, aunque el año pasado llegaba al 96%, o el de Peares, con un 97,80% el año pasado por un 86,26% de este año.
Esta sequía ha tenido otros efectos, como que la sequía acabó con el récord de electricidad renovable en Galicia tras una caída del 20%, produciendo 2.370 gigavatios (GWh), frente a los casi 2.900 que se habían producido a Junio del año pasado, debido a unos meses de Enero y Febrero, donde no acompañaron las precipitaciones.
Xunta e incendios
Por segundo año consecutivo, el presupuesto contra los incendios de la Xunta sufrió recortes, en 6,1 millones de euros en lo relativo a políticas preventivas y a 17,4 millones de euros en la ordenación forestal, siendo este último apartado, el de mayor importancia debido a que es dónde se concentra el presupuesto para financiar los medios de extinción.
Además del recorte presupuestario, se suman las denuncias de los brigadistas contra incendios por las malas condiciones laborales y el recorte de personal que sufrieron en el último año, con la contratación de personal sin apenas experiencia, en lugar del experimentado de las listas de contratación, que fue una de las causas del fallecimiento de 4 brigadistas en Fornelos de Montes en 2010.
Además de todo esto, la CIG denunció que el 100% del operativo no estará activado hasta finales de Julio, cuando lo normal habría sido adelantar la entrada del operativo por las especiales condiciones que tiene este año Galicia con una vegetación totalmente seca y con la posibilidad de que simplemente con cuatro días de viento de Nordés, se genere un caos como en 2006.
Esta situación, llevó a la central sindical a insinuar una posible convocatoria de Huelga en plena temporada de incendios, como protesta por las condiciones laborales y por la falta de personal.
Ante lo que se le puede venir encima a la Xunta, hace una semana el Conselleiro de Medio Rural, responsable del operativo contra incendios, alertó de una posible "economía del fuego" como responsable de la avalancha de incendios sufridos en Galicia durante las dos últimas dos semanas.
El conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, ha incidido en que "es necesario tener mucho cuidado de no alimentar ningún tipo de economías del fuego" en relación con los más de 200 incendios forestales registrados en Galicia durante el pasado fin de semana -de los que cuatro siguen activos este lunes-.
Ante esta "avalancha" de fuegos, como la ha calificado, Juárez ha advertido de que "no se puede nunca entrar en una dinámica en la cual las contrataciones que se hacen en los medios y personal de extinción funcionen como una respuesta a la realidad cotidiana de los fuegos". "Hay unas previsiones y una planificación, y eso es lo que se ejecuta, es lo normal", ha aseverado el conselleiro a preguntas de los periodistas en rueda de prensa.
Recordemos, que cuando ocurrieron los del 2006, la Xunta del bipartito, también se llegó a desmarcar con declaraciones parecidas, a lo que el PPdG en la oposición, replicó que todo era por la falta de planificación de la Xunta.
Para paliar la situación, se viene de anunciar un convenio con el Ministerio de Defensa, para que los militares patrullen el monte gallego, para avisar de posibles incendios así como de llegada de más efectivos de la UME, que provocó la queja del Delegado del Gobierno en Galicia diciendo que "la UME no sustituye los medios de las autonomías" y quejándose de la reducción de efectivos propios de la Xunta.
Por si todo esto no fuera suficiente, hace pocas semanas se dio a conocer una novedad en la ley autonómica de prevención de incendios, que reduce de 100 a 50 metros las franjas de seguridad en los núcleos de población, introducida durante el bipartito después de los incendios de 2006, además de sumarse a cambios en la política forestal en lo relativo a Banco de Terras y gestión del monte común.
Durante el XXIII del Congreso Mundial de Organizaciones de Investigación Forestal, el responsable forestal de la FAO, Eduardo Rojas Briales, afirmó que con el "uso de los recursos forestales se puede recuperar los niveles de CO2 de la era preindustrial en cien años." Lo cierto, es que esa afirmación es bastante errónea, porque para lograr eso, convendría realizar muchas muchas matizaciones.
El responsable Forestal de FAO, Eduardo Rojas, afirmó que un uso adecuado de los recursos forestales podría llevarnos a recuperar los niveles de CO2 atmosféricos de la era preindustrial en sólo 100 o 150 años.
Es una afirmación un poco errónea, porque requiere muchísimas matizaciones, antes de lanzarse a la piscina.
Para comenzar, tenemos que fijarnos que en la actualidad el CO2 producido por la actividad antropogénica, supone un incremento del 15% en el calentamiento global, con respecto a las tasas de fijación. Esto significa que los bosques y los océanos (los dos principales sumideros de carbono), son incapaces de fijar un 15% de la emisiones totales producidas, que se van acumulando año a año.
En la actualidad el CO2 atmosférico está sobre las 385 partes por millón de la mezcla de gases del aire (aumenta en 2 ppm cada año) y antes de la revolución industrial estaba en unas 280 partes por millón, cuando lo recomendable sería que fuera inferior a 350 ppm.
Para darnos cuenta un poco de la magnitud del problema, la famosa "Curva keeling" que muestra la evolución de CO2 atmosférico desde 1960. - Imagen de BlogEcologistas
Hoy por hoy, la bacterias fotoautótrofas y litotrofas, son las responsables de la fijación de aproximadamente el 50% del CO2 emitido a la atmósfera, siendo el principal sumidero de carbono los océanos (como carbono disuelto o mineral), que es asimilado a través del plancton, corales y peces.
Para fijarnos un poco la importancia que tiene nuestra vida submarina, sólo las cianobacterias del fitoplancton, son responsables del 50% de la actividad fotosintética del planeta, aunque en los últimos años, con el aumento de la temperatura del mar (entre otros factores), está provocando que su capacidad fijación se esté viendo reducida.
Un ejemplo de la capacidad fijadora de las bacterias, lo tenemos en los biocarburantes a partir de algas y de cianobacterias, donde su capacidad de fijación de CO2, es unas 30 veces mayor que la de un árbol.
¿Por qué la afirmación de los bosques es errónea?
Debemos de aclarar que hay muchas definiciones de bosque y muchos tipos. La definición general dice que es un sitio poblado de árboles o lugar con alta densidad de árboles. Ambas definiciones podrían ser ciertas, pero dentro de cada definición hay diferentes tipos de bosque.
Por ejemplo tenemos un bosque joven, que podría tener unos 20 años o un bosque maduro con unos 200-500 años, según el tipo de especies, lugar en el que se encuentra, etc...(algunos estudios dicen que en 80 tendríamos un bosque maduro, con determinadas técnicas de silvicultura) aunque desde luego, la producción primaria neta, no es igual en uno que en otro lugar.
Por ejemplo en un bosque joven, con árboles jóvenes que están en pleno crecimiento, la producción primaria neta es mayor (y por tanto la fijación de CO2), mientras que en un bosque maduro, la producción primaria neta es nula, porque la energía convertida de la fotosíntesis se emplea para la respiración.
"Cuando se habla de producción de un ecosistema se hace referencia a la cantidad de energía que ese ecosistema es capaz de aprovechar. Una pradera húmeda y templada, por ejemplo, es capaz de convertir más energía luminosa en biomasa que un desierto y, por tanto, su producción es mayor.
La producción primaria bruta de un ecosistema es la energía total fijada por fotosíntesis por las plantas. La producción primaria neta es la energía fijada por fotosíntesis menos la energía empleada en la respiración, es decir la producción primaria bruta menos la respiración.
Cuando la producción 1ª neta es positiva, la biomasa de las plantas del ecosistema va aumentando. Es lo que sucede, por ejemplo, en un bosque joven en el que los árboles van creciendo y aumentando su número. Cuando el bosque ha envejecido, sigue haciendo fotosíntesis pero toda la energía que recoge la emplea en la respiración, la producción neta se hace cero y la masa de vegetales del bosque ya no aumenta."
Es decir, un bosque joven con un uso adecuado, podría absorber mucho CO2 (mucho más que un bosque maduro) pero se necesitaría talarlo cada 30-50 años y volver a plantar árboles; generalmente de crecimiento rápido para que fuera un buen sumidero de carbono.
Además habría que conservar los bosques existentes y plantar nuevos árboles a un ritmo altísimo (el 10% de la superficie forestal mundial al año) para devolver los niveles de CO2, a los niveles preindustriales.
Esto conllevaría problemas, porque aunque estuvieran bien gestionados, es cierto que podrían ser bueno sumideros de carbono, pero desde luego, perdemos una cantidad inmensa de biodiversidad y como hábitat de especies, algo complicado de recuperar.
Por no hablar, que habría que estudiar qué tipo de árboles se ponen, por el problema existente de invasiones como ocurre con los árboles de los géneros Eucalyptus o Acacia, árboles de crecimiento rápido, pero generalmente invasores.
Y también habría que saber para qué sirve esa madera.
De esta forma, eliminaríamos un contaminante (los gases emitidos por la central térmica de carbón por ejemplo) y tendríamos un contaminante "sólo" de CO2, aunque las emisiones serían neutras, si fueran de árboles de crecimiento rápido y con cortas cada 20-30 años.
¿Entonces para qué queremos los árboles viejos y los bosques maduros?
Aunque su fijación sea igual que lo que sale con su respiración (las gallinas que entran por las que salen), al final lo que están haciendo en su conjunto, es una fijación constante de CO2, al formar un sotobosque que absorbe CO2.
En bastante estudios, se está comprobando, que los bosques antiguos, al final acaban siendo los mejores secuestradores de CO2 en determinadas condiciones, por lo que una de las claves para no aumentar el CO2 atmosférico, además de la reforestación, pasa por la conservación de los ecosistemas existentes.
Por otra parte, los bosques maduros, son excelentes islas de biodiversidad, mayor que la existente en un bosque joven con árboles de crecimiento rápido o que son recién plantados, así como de las especies. La biodiversidad en un monocultivo de Eucalyptus es mínima, mientras que en un bosque maduro por ejemplo de bosque caducifolio, es altísima y ya no digamos la de una Dehesa por ejemplo, que son los ecosistema con mayor biodiversidad de la Península Ibérica.
Entonces nos surgiría otra pregunta, ¿son más importantes las emisiones o la biodiversidad?
¿Por dónde pasa la solución?
Hay cuatro grandes puntos:
- Reducción de emisiones
Es innegable que el punto clave de todo esto, porque de nada sirve plantar o hacer crecer bacterias, si a cambio estamos emitiendo igual que antes o peor. Si la capacidad de carga (fijación de CO2) está sobrepasada, es lógico que hay que devolver el ecosistema mundial a que tenga una capacidad de carga acorde a las emisiones -> Reducción de emisiones.
- Reforestación y conservación de los bosques ya existentes.
Quizás más importante que la reforestación, es la conservación ya de los existentes, por los motivos de biodiversidad que hemos comentado anteriormente, pero también por no eliminar el trabajo que ya tenemos realizado.
La reforestación debería de ser con especies propias de cada lugar, evitando especies invasoras y con un manejo en el que no prime tanto la intervención humana y se deje trabajar al ecosistema.
- Mejora de la silvicultura
Si en el hipotético caso, de que la previsión del Director Forestal de la FAO fuera correcta, esa previsión no se lograría si no es una silvicultura correcta y acorde con una gestión más o menos sostenible del ecosistema, con un respeto por los periodos de cortas, plantación de especies, introducción de fauna, etc...
- Bacterias y árboles a la carta
Gracias a la bacteria con genóma sintético de Craig Venter, podremos ver como en los próximos años tendremos muchos avances en el sentido de la reducción de emisiones. Como hemos dicho, los microorganismos del océano, son las responsables de la fijación del 50% del CO2 atmosférico.
Pues bien, ahora imaginemos poder modificar una bacteria en la que introducimos un genoma, al que le digamos que va a fijar mucho CO2 (sobre unas 30 veces más que un árbol) y a cambio va a materia orgánica que pueda ser aprovechada como abono natural.
Ponemos grandes extensiones con cultivos de bacterias fijando CO2 y a vivir, aunque lo cierto es que apenas hemos comenzado ese camino para saber cómo modificar el genoma de las bacterias y decirle lo que queremos.
Otro punto, en el que sí estamos mejor encaminados, es el poder lograr especies de árboles, ya bien sea por medios naturales (modificación de variedades) o con especies transgénicas, de árboles adaptados a condiciones adversas de precipitación y temperatura. El problema de los medios naturales, es que se tardaría muchísimos años, en lograr una variedad que nos interese, con lo que árboles transgénicos sería la opción más rápida.
Pongamos por ejemplo, el Sahel, una región muy pobre de la parte inferior al Sahara, y donde las condiciones empeoran año a año, haciendo que la desertificación avance. Pongamos que podemos logar una especie de crecimiento rápido, pero en ese caso propia del lugar como Acacia tortilis.
Siendo España uno de los grandes productores de madera de Europa y el segundo país con más hectáreas de bosques, dispone de un recurso energético poco explotado como es la biomasa. Bien gestionada, puede ser una alternativa relativamente buena para la generación de energía, fijar población rural y limpiar los bosques, con lo que evitamos incendios. ¿Podríamos darle una oportunidad?
Países nórdicos como Suecia y Finlandia, con grandes superficies forestales y un sector maderero y papelero con gran importancia en su economía, desde hace años plantean con éxito la alternativa de la biomasa, la alternativa de la valorización de unos residuos que quedan después del proceso de corta de los bosques o con la plantación de variedades locales de Panicum virgatum, una planta herbácea con buen crecimiento en terrenos marginales y con gran valor energético.
Además desde hace tiempo, también se vienen plantando especies de Sauces, árboles de relativo rápido crecimiento, buena valoración energética y con una ventaja frente a otras especies, como la fitorremediación de suelos contaminados y de aguas residuales.
Para ello, emplean unas 16.000 hectáreas de sauces en plantaciones bajas de corta rotación (3-5 años), compuestas de clones e híbridos de Salix viminalis, S. dasyclados y S. schwerinii, siendo plantados muchos de ellos, en zonas degradadas o incluso como ayuda a los sistemas de depuración de aguas residuales. (Ver Sauces para energía y fitorremediación en Suecia )
En Suecia, la producción de energía supuso los 115 terawatts/hora en el 2009, lo que representa el 32% de la energía consumida, gracias a plantas para la producción eléctrica, calefacción y agua caliente sanitaria, gracias a centrales de biomasa centralizadas y con redes de tuberías que aportan un sistema de calefacción a parte de los hogares suecos.
Y es una alternativa tremendamente beneficiosa porque evitamos el consumo de gasoil o gas en las calderas de calefacción, con lo que la emisión de CO2 y de partículas contaminantes se ve muy reducida, a pesar de que la combustión de la biomasa emita CO2, pero son emisiones neutras.
La situación de España
La utilización de la biomasa en España tiene poca importancia a nivel eléctrico, ya que la mayoría se produce para la generación de energía térmica, aunque lo cierto es que la potencia se ha ido doblando desde los 90.
Sin embargo es igual que un grano de arena en el desierto, ya que en el año 2009, la biomasa supuso 2.547 GWh de energía o el 0,94 % del total de las Energías renovables aunque ésta hay que pillarla con pinzas, ya que la mayoría de plantas de biomasa se emplean para generar calor que luego es suministrado con redes de calefacción centralizada, como se pretende para para la Ciudad del Medio Ambiente en Soto de Garray (Soria) (1 y 2)
Hasta ahora, la gran mayoría de plantas, eran plantas a pequeña escala y en las que estaban metidas las entidades públicas mediante consorcios públicos y generalmente se aprovechaba todo tipo de residuos energéticos desde residuos forestales, monte de matorral o incluso residuos animales, con lo que valorización se reduce además de las emisiones de otros GEI y pequeñas partículas.
Sin embargo en los últimos 5 años, estamos comenzando a dar los primeros pasos en serio con el tema de la generación eléctrica con la biomasa, con la construcción de dos plantas significatias como es la de Iberdrola en Corduente (la pionera de sólo material forestal) y la de Xátiva, que es la mayor planta de biomasa de España con la capacidad para producir 13 millones de kilovatios al año de energía eléctrica y evitar la emisión de 4.000 toneladas de CO2 equivalente en compensación de otras energías más contaminantes.
La Central de Iberdrola en Corduente (Guadalajara) es la primera en emplear exclusivamente restos forestales (unas 26.000 toneladas), que son obtenidas de las limpieza y poda de los montes ya bien en las tareas de limpieza para evitar residuos y evitando incendios en unas 800 hectáreas de terreno, así como de cultivos energéticos con árboles de crecimiento rápido como los Sauces al modelo sueco o con Robinia pseudoacacia (una especie que está comenzando a dar algunos problemas de invasión de la que hablaremos luego).
Es capaz de producir unos 14.063 millones de KWh de energía al año, con capacidad suficiente para el abastecimiento de unos 14.000 habitantes. Por un parte estamos limpiando los bosques cercanos y dando empleo más de 250 empleos entre directos e indirectos, que a su vez logra fijar población en una de las zonas más deshabitadas de España.
Otro ejemplo lo tenemos con la planta de Biomasa de Allariz (Ourense) que es un referente a nivel nacional y Europeo, que le han valido al concello de Allariz, diferentes premios medioambientales de la UE.
Industria
Un caso paradójico, ha sido el de la industria papelera y de la transformación de la madera en España, que tanto con las emisiones como con los procesos para el blanqueado de papel, han sido durante años grandes focos de contaminación y que hasta hace poco, apenas habían aprovechado los residuos generados por la madera para su propio abastecimiento.
Por otra parte, llevamos unos años con exitosas investigaciones para la creación de pequeñas plantas de biomasa en centros culturales, edificios, etc... gracias al empleo de residuos agrícolas de la viticultura o incluso los residuos del Olivar
Biomasa, el Petróleo de Andalucía
Ventajas
Si la Biomasa se gestiona bien, puede ser una "magnífica" fuente energética y relativamente ecológica.
1 - Se le considera como una fuente energética con emisiones neutras; ya que previamente se han fijado en la planta para su crecimiento.
Aunque emiten CO2 (emisiones neutras), se lograría evitar la emisión de otros gases contaminantes que se desprenderían de la combustión de petróleo, gas o carbón en los sistemas de calefacción. Con unos 3 kilos de biomasa se iguala a un litro de gasolina, con lo que es una fuente (más) contaminante que dejamos de emplear. (sigue en Problemas punto 3)
2 - Capacidad de fijar población en zonas rurales, carentes de empleo y con un despoblamiento alarmante, ya que es una de las energías que más empleos generan por MW instalado (8,9 empleos frente a los 0,3 de la Eólica).
Por otra parte, logramos evitar la propagación de incendios, ya que aquellos bosques limpios sin matorral, generalmente son en los que menos avanza el fuego.
3 - Con las cenizas producidas se pueden emplear como fertilizante natural, aunque las plantas requieren filtros especiales para emitar la emisión de determinadas partículas.
4 - Se podrían llegar a crear pequeñas plantas a nivel local de ayuntamientos, para que cada ayuntamiento pudiera limpiar sus montes y emplear esa biomasa para calentar estancias municipales con lo que además de lograr unos empleos a nivel local, se reduciría el consumo de otros combustibles en edificios públicos. Incluso en función del tipo de ayuntamiento, se podría lograr redes de canalización a para calefacción en viviendas.
Problemas
Sin embargo, como hemos dicho, para que la biomasa como energía fuera "ecológica" y potencialmente renovable, se necesitaría una correcta gestión, además de otros factores.
1 - Se necesitaría una correcta gestión de los bosques evitando la introducción de especies invasoras.
Diferentes especies de Pinus, pero especialmente Eucalyptus globulus, que se introdujo procedente de Australia de donde es natural (y nunca debió de salir), fueron las causantes de una pérdida de biodiversidad brutal en zonas de Galicia, Andalucía y parte de la cornisa cantábrica, siendo zonas en las que creció con rapidez la plantación de monocultivos, primero para una industria naval pujante en el inicio de Siglo XX y luego para la fabricación de pasta de papel.
Uno de los responsables de este desastre ecológico, ha sido ENCE (Empresa Nacional de Celulosas de España) anteriormente pública y luego privatizada, que se dedica a la transformación de maderas, siendo el primer propietario de bosques maderables de Eucalyptus en Europa y segundo productor mundial de pasta de celulosa de este árbol, de la que antes hablábamos con el caso de la planta de Biomasa en HUELVA.
ENCE se asentó en los años 50 en la Ría de Pontevedra y para ello fomentó mediante diferentes planes del ICONA, la plantación de Eucalyptus globulus, una especie invasora que acaba con el agua del entorno, capaz de rebrotar después de devastadores incendios y que produce sustancias tóxicas para impedir el crecimiento de otros árboles.
Se introdujo por ser una buena materia prima, ya tenía un buen rendimiento con un crecimiento muy rápido, lo que entre los pequeños agricultores de entonces y hasta bien entrados en el 2000, con la connivencia de las autoridades locales, nacionales y europeas, se fomentara el monocultivo de la invasora mediante ayudas públicas.
Por tanto sería necesario una buena gestión, algo que parece que se está haciendo en Corduente con diferentes especies de Salix (biorremediadoras, de rápido crecimiento y no invasoras) aunque no lo están haciendo del todo bien, con la Robinia pseudoacacia, una especie que está dando algunos problemas en algunas zonas del centro peninsular y con la que corren el problema de convertirla en una invasora si se dan determinadas condiciones.
Quizás el modelo de explotación más adecuado es de especies de crecimiento rápido no invasoras o centrarlo exclusivamente en la limpieza de bosques y residuos de las cortas, pero con éste último modelo la rentabilidad económica se vería reducida.
2 - Requiere un traslado de la materia prima hasta la planta, con lo que necesitamos de maquinaria tanto para la recolección, troceado como para el transporte hasta la propia planta. Cierto es, que en función del tipo de material que empleemos, en función de su capacidad de fijación, las emisiones podrían ser neutras.
Esta problemática del transporte, es lo que hace que las empresas non entren de lleno en el campo de la biomasa, ya que a diferencia de otras energías, la biomasa no tiene la materia prima in situ como ocurre con el sol y el viento o incluso con el biogás.
3 - Algunas organizaciones ecologistas como BirdLife, Transport & Environment y European Environmental Bureau (en España es mediante Ecologistas en Acción como miembro de las dos últimas organizaciones) quienes recientemente han dado a conocer un informe afirmando que la biomasa no sirve para combatir al cambio climático, llegando a comprarla con los biocarburantes y cuestionando la eficacia de la reducción del CO2.
La novedad más notoria del informe, y en concreto del estudio Carbon debt of woody biomass, es que hasta ahora la biomasa no había sufrido un cuestionamiento tan frontal de los grupos ecologistas, aunque reconocen que no todo es malo y los resultados difieren según el tipo de materia prima. “El proceso es beneficioso desde el principio, aunque no tiene emisiones nulas, -recogen en Ecologistas en Acción- si se trata de residuos forestales, o en el caso de conversión de tierras de cultivo a bosques, pero en bosques explotados intensivamente estos beneficios pueden tardar entre dos y tres siglos en producirse, lo que será demasiado tarde para luchar contra el cambio climático”. La ONG concluye que “este elemento temporal es ignorado en la normativa energética europea, que prevé una reducción de emisiones para 2020 basándose en esta fuente de energía”.
Aunque tienen parte de razón en sus planteamientos, lo cierto es que en España la madera no se importa, ya que si se hiciera, serían totalmente inviables los proyectos de plantas de biomasa. Además que en España con la producción local totalmente desaprovechada, incluso se podría llegar a tener materia para exportar, ya que España tiene la segunda superficie forestal de Europa.
En cuanto a las críticas de que sean con bosques explotados, si se emplean con cortas controladas cada bastante tiempo y de forma rotacional, se podría llegar a un sistema relativamente sostenible e incluso en determinados casos, bastaría con los restos de podas y las labores de limpieza.
Incluso aunque los informes de éstas organizaciones fueran correctos, podríamos llegar a mejorar la eficiencia con la puesta de placas solares sobre los secaderos de la biomasa en los exteriores de las plantas, de forma que podríamos compensar en parte las emisiones en el caso de no fueran neutras.
El problema para el correcto funcionamiento de la biomasa como una energía relativamente ecológica, es que las administraciones apenas miran por el correcto funcionamiento de que no se fomenten invasoras (hasta ahora nunca lo han realizado) o se corte sólo aquellas zonas que se deben de cortar.
Estos días salía una información de WWF, que alertaba del uso "descontrolado" del papel higiénico en las sociedades desarrolladas y que obligaban a que se talaran cerca de 270.000 árboles diarios. La verdad que el "informe" requiere muchas matizaciones porque, que en el papel higiénico se emplee pulpa virgen, en un principio, no tiene que significar "malo".
De acuerdo a las estimaciones manejadas por la organización WWF (Worldwide Fund For Nature), el equivalente a unos 270.000 árboles son arrojados cada día por los váteres de todo el mundo en forma de papel higiénico. Cifra que no hace más que incrementarse de forma poco sostenible en virtud de una mayor población global, la imposición gradual del «estilo de vida occidental» y las mejoras logradas en los niveles básicos de salubridad entre los países en vías de desarrollo.
Se puede decir que en la actualidad no hay lugar en el planeta donde no se utilice el papel higiénico, aunque sea de forma ocasional. La media de consumo en el mundo es de 3,8 kilogramos. Lo que significa desde una mínima media de 0,4 kilos per cápita en África hasta la plusmarca de 23 kilogramos en Estados Unidos. En España, pese al retroceso en ventas asociado a la grave crisis económica, cada familia media consumió el año pasado 106,6 kilos.
Según un reciente informe del Worldwatch Institute, el grupo de estudios ecológicos con sede en Washington, uno de los grandes problemas de esta costosa explosión de consumo de papel higiénico es la limitada producción a partir de papeles reciclados.
La mayoría de talas empleadas para la industria papelera, son de plantaciones controladas con cortes rotatorios, tal y como se hace en Finlandia, sexto productor mundial de papel y con una industria maderera muy importante en el país.
En este tipo de plantaciones, los árboles empleados son de crecimiento rápido y con cortas que se realizan cada pocos, por lo que hay mayor fijación de CO2 (ya estamos compensando en parte el tratamiento a posterior) que en un árbol viejo, donde la fijación de CO2, más o menos se iguala al gasto energético de su respiración.
Por otra parte, el empleo de bosques secundarios (de árboles viejos, para entendernos) no se emplean para la industria papelera, porque son más costosas energéticamente para poder eliminar la lignina de la madera, así como acceder a las zonas de interés.
Procesado
En el mismo "informe" se crticia la utilización de pulpa virgen, ¿por qué?.
La pulpa virgen de madera (madera natural recién talada), requiere de un proceso de blanqueo, en el que generalmente se emplea Cloro (antes se empleaba Mercurio), aunque en los últimos años se han logrado importantes avances con las tecnologías Libre de Cloro Elemental (Elemental Chlorine Free, ECF) o Totalmente Libre de Cloro (Totally-Chlorine Free, TCF), combinado con delignificación con oxígeno.
Los efluentes líquidos son en potencia la mayor causa de polución, ya que en estado bruto contienen lignina, alta demanda biológica de oxígeno, así como alcoholes, cloratos, metales pesados y agentes quelantes. Este impacto es reducido a su mínima expresión en la medida que en las plantas modernas se trabaja en ciclo cerrado con los productos químicos, y cualquier agua que sale de las plantas es tratada biológicamente.
Gracias a ese ciclo cerrado, se está logrando reutilizar los desechos y subproductos generados durante el proceso, para la producción de energía, con procesos similares a los de Biomasa, en la propia fábrica, con lo que se reducen los consumos eléctricos y en parte la huella ecológica.
En algunas fábricas de papel relativamente pequeñas, se está logrando reducir las emisiones en más de un 20%, y el consumo energético, en más de un 40%, gracias al empleo de procesos de cogeneración.
Reciclado
Una de las cosas, que tiene razón el "informe", es que en Estados Unidos (lugar donde se realiza el "informe") apenas se emplea papel reciclado, para el papel higiénico, debido a cuestiones de comodidad de los consumidores, aunque sí se emplea para otros procesos, ya que en el papel de periódico, casi el 100% del material empleado es papel reciclado.
En Europa es un tanto diferente el tema, porque la Unión Europea obliga a que como mínimo, un 40% del papel empleado para el papel higiénico sea reciclado, por lo que los consumos de pulpa virgen se reducen mucho.
Esta causa, provocó problemas para Finlandia, ya que a pesar de ser el sexto productor mundial de papel de primer uso, son uno de los principales importadores mundiales de papel reciclado, debido a que Finlandia, un país con poco más de 5 millones de personas, es incapaz de proporcionar a la industria papelera una cantidad de papel reciclado semejante
Certificados
En el mismo "informe", WWF recomienda el empleo de papel que esté certificado con el logo de FSC. ¿Son estúpidos los de WWF?
FSC a pesar de ser una "agencia calificadora" relativamente buena, ha sido continuamente denunciada por organizaciones ecologistas, por los intentos de empresas papeleras como ENCE, para poder controlar el sello y así que poderlo acreditar en sus productos.
Para quien no conozca ENCE, es una de las mayores empresas a nivel mundial de procesado pasta de papel, con procesadoras en medio mundo, pero también es una de las empresas que más ha afectado a los ecosistemas mundiales, ya que durante décadas han fomentado el cultivo de especies invasoras como Eucalyptus globulus y que ha provocado, que regiones como Galicia, hayan pasado en 50 años, de una riqueza de biodiversidad elevada, a una riqueza mínima por culpa de los monocultivos de Eucalipto.
Por otra parte, resulta muy curioso, ver como las cifras de los 270.000 árboles que da WWF, contrastan con las mismas cifras que daba en 2005, que teniendo en cuenta el crecimiento demográfico y el crecimiento de nuevas economías, que se mantenga, la cifra es un logro, aunque a ojos de WWF no. O es que ¿WWF inventa los datos?
Según el WWF (World Wildlife Fund, o Fondo Mundial para la Naturaleza en castellano), en un día cualquiera unos 270.000 árboles terminan en el basurero o la cloaca en todo el mundo.
No siempre hay que hacer caso a los “informes” de las organizaciones ecologistas, porque siempre requieren matizaciones muy importantes. (Son raras, las organizaciones ecologistas que realicen informes imparciales y con datos objetivos, viendo todos los puntos de vista)
En el año 2002, el litoral gallego recibía toneladas de chapapote producido por la inoperancia del Gobierno Autonómico y Estatal por la catástrofe ecológica producida por el Prestige. Para atraer a los turistas y mostrarles que Galicia era algo más que chapapote, el gobierno autonómico de la época logró idear una campaña turística denominada “Galicia Viva”.
Hasta aquí nada estaría fuera de lo normal, salvo porque en esa campaña, Galicia sintió celos de Australia.
El anuncio de “Galicia Viva” de 2003, hecho para mitigar el efecto nefasto del Prestige incluía en el apartado de grandes lonas para fachadas de Madrid y Barcelona, así como en anuncios a toda página y en color en periódicos de tirada nacional, un paisaje boscoso fotografiado ese mismo año.
El problema es que se trataba de un eucaliptal (Eucalyptus globulus), que es el monocultivo de una planta invasora introducida durante el Franquismo con el apoyo de las celulosas y que afecta gravemente a los ecosistemas gallegos.
A principios de agosto, en lo más crudo de los incendios en Galicia, un vecino llamaba a una radio para denunciar lo que a su entender era una de las claves de la catástrofe: «Han sembrado los montes de árboles de dinero rápido y lumbre fácil». ¿Qué quería decir con esto?
Pues lo que muchos critican en Galicia y en el resto del España: que gran parte del territorio no está tapizado de bosques auténticos, sino de apretadas plantaciones de especies comerciales con poca biodiversidad y propensas a los fuegos. Más del 70% de la superficie forestal gallega está poblada por el eucalipto azul australiano ('Eucaliptus globulus') y pinos como el de Monterrey ('Pinus radiata'), originario de California y usado en todo el mundo por su rápido crecimiento.
Galicia fue pionera en el siglo XIX en la entrada del eucalipto en España. Pero aquellas primeras siembras fueron casi una anécdota. El gran proceso de 'australinización' gallega se aceleró a partir de los años 40 y 50, cuando el Gobierno de Franco buscó nuevos rendimientos para un medio rural que se despoblaba. A las plantaciones en Extremadura, Huelva, Asturias y Galicia siguió la creación de fábricas de celulosa, pues la pasta de papel es el mejor destino para el eucalipto. La papelera de Ence se inauguró en Pontevedra en 1957 y hoy es el primer productor europeo y el segundo mundial de celulosa de eucalipto.
La respuesta contra la cagada, no se hizo esperar, con decenas de llamadas y artículos en periódcios para protestar por mostrar este paisaje “tan natural” de una especie invasora y que está acabando con el paisaje tradicional de Galicia de Carballos (Quercus robur) y Castaños (Castanea sativa).
EN LAS ÚLTIMAS semanas, diferentes medios de comunicación dan cabida en sus páginas a una campaña de publicidad institucional que trata de promocionar el turismo rural en Galicia bajo el lema «Galicia viva, sensaciones vivas». Una de las fotografías más difundidas llama especialmente la atención por que muestra una casa -presumiblemente de turismo rural- en el medio de un mar de color verde. Si uno se detiene unos segundos sobre la fotografía ve con estupor que se trata de una plantación de eucaliptos. Desde luego, la campaña produce sensaciones , pero de espanto.
Vamos a ver, ¿alguien se puede imaginar una campaña de promoción de nuestra tierra mostrando una granja de avestruces o de nuestra gastronomía mostrando un plato de canguro? No. Pues eso es ni más menos lo que nos muestra esa foto, un cultivo de una especie australiana utilizada para fines industriales. Evidentemente se puede argumentar que la foto muestra la realidad, pero yo no he visto campañas que traten de promocionar el turismo mostrando los barrios más abandonados de nuestras ciudades ni, dicho sea de paso, los efectos del chapapote en nuestras costas por impresionantes que pudieran ser las imagenes. La pregunta es evidente: ¿por qué esa foto? ¿por qué no muestras de nuestros bosques autóctonos, de la fraga del Eume, de los Ancares, del Courel, en donde por cierto también hay alojamientos de turismo rural?
La respuesta es clara. Bajo esta anécdota, aparentemente sin importancia, hay una cuestión de fondo que sin darse cuenta nos muestran los responsables de la campaña, que es la nula consideración que para ciertos sectores del país tiene nuestro patrimonio biológico. Eso sí lo refleja la fotografía; es una cuestión de cultura y de sensibilidad, y lamentablemente esto no es tan común. Vivimos en una latitud que posibilita que nuestros bosques estén dominados por robles, abedules, etcétera, árboles de hoja caduca que conforman un paisaje con mil caras a lo largo del año. Las formas, los colores, los paisajes cambian; disfrutamos con las estaciones y exigimos que esa sea la seña de identidad de nuestra tierra y no un paisaje estático del que sólo el fotógrafo podría decir en que estación del año se hizo la foto. ¿Tan difícil es entenderlo?
Edward O. Wilson, un conocido biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard, escribió hace ya tiempo que las sociedades poseían tres tipos de patrimonio: el económico, el cultural y el biológico, y que su desarrollo depende de en qué medida los tres son cuidados y mantenidos. No entro en los dos primeros, pero nadie bien informado -que no cobre por opinar lo contrario- discute hoy que el patrimonio biológico gallego está en una situación lamentable. Ni la escasa superficie protegida -por otra parte mal gestionada- puede disimular un paisaje arrasado, dominado por plantaciones de pinos y eucaliptos, pistas, canteras, etcétera, en el que cada vez resulta más difícil pasear por un bosque. Mientras nuestra sociedad, y sobre todo nuestros políticos, no sean conscientes de que nuestro patrimonio biológico es un pilar fundamental en nuestro desarrollo como pueblo, estaremos perdidos.
Termino ya. En los últimos días me han llamado varios compañeros sorprendidos por la citada fotografía, que al parecer es motivo de comentarios jocosos en distintos centros de investigación de nuestro país; también me consta que sirve de ejemplo negativo en algunas aulas universitarias. Me he comprometido, y cumplo con estas líneas, a solicitar públicamente que la foto se complete con la presencia de un hermoso canguro vivo que sin duda atraerá más el turimo. Así esa estampa gallega quedaría completa.
Hoy se ha conocido una noticia, sobre un “estudio” realizado por una serie de investigadores, que pretendían plantar árboles de crecimiento rápido, como eucaliptos, para cubrir el Sáhara o el desierto australiano y que serían regados con agua de desalinizadoras. La verdad que los lumbreras que han discurrido la idea, no son más que unos inútiles.
La idea consiste en plantar árboles de crecimiento rápido, como eucaliptos, para cubrir el Sáhara o el desierto australiano. Estas zonas arbóreas estarían regadas por agua de mar, que se trataría en una cadena de plantas desalinizadoras y sería canalizada hacia los bosques por plantas de regadío.
El responsable de este plan es Leonard Ornstein, biólogo celular de la escuela de medicina Mount Sinai en Nueva York, junto con Igor Aleinov y David Rind, expertos en clima de la NASA. La propuesta ha sido publicada en 'Journal of Climatic Change' y sus creadores afirman que "probablemente proporcione la mejor ruta a corto plazo para controlar los gases de efecto invernadero".
Para empezar, debemos de decir, que los “investigadores” están coordinados por un biólogo celular de una institución médica, que la verdad a ver qué conocimientos puede tener de ecología, pero bueno eso son otros menesteres.
Entre sus “ideas brillantes” están las de poner árboles de crecimiento rápido como los eucaliptos; Eucalyptus globulus que evidentemente en zonas de Australia serían perfectamente viables, ya que son originarios de allí, pero en otros lugares, el eucalipto sería una especie invasora de muy difícil erradicación.
Por otro lado, en el "estudio" plantean regar los eucaliptos con agua de desaladoras en zonas, donde ni la propia población tiene agua para poder beber.
Pero la traca, es que para llevar el agua, realizarían regadíos, aunquedebemos de ser bien pensados y suponer que no se acordaron de que la mayoría del agua del regadío se pierde por el propio canal y por evaporación.
Además, la consecuente pérdida del ecosistema de desiertos, que a efectos prácticos, aunque su producción sea pequeña comparada con los bosques, hay que recordar que es el hábitat de numerosas especies animales y vegetales.
Evidentemente, los árboles podrían retener millones de toneladas de carbón (se pretende retirar hasta 8.000 millones de toneladas de CO2 anuales con la idea), pero antes de hacer barbaridades ecológicas, lo mejor es aprender a no deforestar y a restaurar los ecosistemas degradados por la actividad humana.
Durante 1.200 años, los mayas tuvieron el dominio de América Central. En la cúspide de su civilización, aproximadamente en el año 900 después de Cristo, las ciudades mayas se encontraban repletas de gente (más de 2.000 personas por milla cuadrada); se las puede comparar con el Condado de Los Ángeles de la actualidad. Incluso en las áreas rurales, podían contarse entre 200 a 400 mayas por milla cuadrada. De pronto, todo quedó en calma. El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.
see caption ¿Qué sucedió? Algunos investigadores, patrocinados por la NASA, creen tener una muy buena idea de lo que ocurrió.
"Lo ocasionaron ellos mismos", dice el veterano arqueólogo Tom Sever.
"Los mayas casi siempre son descriptos como personas que vivían en total armonía con su entorno", relata el estudiante de doctorado Robert Griffin. "Pero al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles".
"Simulamos tanto el mejor escenario como el peor: una deforestación del 100 por ciento en el área de los mayas y también un área sin deforestación", dice Sever. "Obtuvimos resultados reveladores. La pérdida de todos los árboles causó un aumento de entre 3 y 5 grados en la temperatura y una disminución de entre el 20 y el 30 por ciento en las precipitaciones".
Son resultadores verdaderamete reveladores; no obstante, se necesita más investigación para poder explicar totalmente los mecanismos que llevaron a la caída de los mayas. Los registros arqueológicos muestran que la caída de las ciudades-estado de los mayas sí tuvo lugar durante los períodos de sequía; sin embargo, algunos de ellos lograron sobrevivir e incluso prosperar.
El Parque Nacional Redwood (Redwood National and State Parks) es patrimonio mundial de la UNESCO desde 1980, con una zona protegida que abarca una extensa zona de bosque de Secuoyas de la costa de California, con una superficie total de 534.12 km2 y una extensión de 60 kilómetros a lo largo de la costa californiana, con una enorme variedad de ecosistemas.
Según los estudios realizados en el parque, la edad del bosque final; formado principalmente por secuoyas, es de unos 2.000 años y la media de años de los árboles, son de unos 700-900 años.
En 2006 los naturalistas Chris Atkins y Michael Taylor encontraron una Sequoia sempervirens de de cerca de 20 metros de diámetro y con 115.5 metros de altura. Llamado Hiperión, supera por más de dos metros y medio al que había sido hasta hace no mucho el árbol más alto conocido, otra secuoya roja.
Sequoia sempervirens, tiene un nombre que se atribuye al jefe cheroqui Sequoyah, y que vive en una estrecha franja a lo largo de la costa californiana, (aunque se pueden encontrar ejemplares en otros lugares como en España, debido a introducciones por parte del hombre), creciendo de forma natural en la zona y constituyendo uno de los últimos vestigios de lo frondosos que eran los bosques hace millones de años.
Los árboles crecen muy altos debido a grandes cantidades de lluvia de febrero a mayo, con nieblas en verano, que favorece una evapotranspiración menor a la de otros lugares, con pocos problemas por competencia de invasoras, como ocurre en Galicia por ejemplo con el eucalipto (Eucalyptus globulus). Además, la corteza contiene taninos, que los protegen de plagas como las termitas y permiten una buena protección frente al fuego.
Debido a la variedad de ecosistemas, (oceánicos, estuarios, praderas, taiga, tundras...), observamos multitud de plantas adaptadas a la salinidad, a padecer fuertes vientos y a las elevadas cantidades de lluvia y temperaturas frías de la zona.
Contiene una fauna de vertebrados muy diversa con peces, reptiles y anfibios, aves y mamíferos de todo tipo, destacando la existencia de osos negros (Ursus americanus) de hasta 2 metros de altura y cerca de 400 kilos de peso, especies amenazadas como el pelícano pardo (Pelecanus occidentalis), el león marino de Steller (Eumetopias jubatus), águilas calvas (Haliaeetus leucocephalus), salmones coho (Oncorhynchus kisutch), Salmón Chinook (Oncorhynchus tshawytscha) y cientos de especies más, hasta completar una lista de cerca de 280 especies endémicas de plantas y animales.
Science on the SPOT: Measuring Redwood Giants - KQED QUEST
Forest ecologist Steve Sillett is leading a team of scientists as they climb and measure every branch of some of the last and tallest old growth redwoods in California. Their goal is to learn how these ancient giants have historically responded to climatic shifts and to monitor how they are being impacted today by global warming.