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martes, 26 de enero de 2010

El día en que Galicia sintió celos de Australia

En el año 2002, el litoral gallego recibía toneladas de chapapote producido por la inoperancia del Gobierno Autonómico y Estatal por la catástrofe ecológica producida por el Prestige. Para atraer a los turistas y mostrarles que Galicia era algo más que chapapote, el gobierno autonómico de la época logró idear una campaña turística denominada “Galicia Viva”.

Hasta aquí nada estaría fuera de lo normal, salvo porque en esa campaña, Galicia sintió celos de Australia.





El anuncio de “Galicia Viva” de 2003, hecho para mitigar el efecto nefasto del Prestige incluía en el apartado de grandes lonas para fachadas de Madrid y Barcelona, así como en anuncios a toda página y en color en periódicos de tirada nacional, un paisaje boscoso fotografiado ese mismo año.

El problema es que se trataba de un eucaliptal (Eucalyptus globulus), que es el monocultivo de una planta invasora introducida durante el Franquismo con el apoyo de las celulosas y que afecta gravemente a los ecosistemas gallegos.


A principios de agosto, en lo más crudo de los incendios en Galicia, un vecino llamaba a una radio para denunciar lo que a su entender era una de las claves de la catástrofe: «Han sembrado los montes de árboles de dinero rápido y lumbre fácil». ¿Qué quería decir con esto?

Pues lo que muchos critican en Galicia y en el resto del España: que gran parte del territorio no está tapizado de bosques auténticos, sino de apretadas plantaciones de especies comerciales con poca biodiversidad y propensas a los fuegos. Más del 70% de la superficie forestal gallega está poblada por el eucalipto azul australiano ('Eucaliptus globulus') y pinos como el de Monterrey ('Pinus radiata'), originario de California y usado en todo el mundo por su rápido crecimiento.

Galicia fue pionera en el siglo XIX en la entrada del eucalipto en España. Pero aquellas primeras siembras fueron casi una anécdota. El gran proceso de 'australinización' gallega se aceleró a partir de los años 40 y 50, cuando el Gobierno de Franco buscó nuevos rendimientos para un medio rural que se despoblaba. A las plantaciones en Extremadura, Huelva, Asturias y Galicia siguió la creación de fábricas de celulosa, pues la pasta de papel es el mejor destino para el eucalipto. La papelera de Ence se inauguró en Pontevedra en 1957 y hoy es el primer productor europeo y el segundo mundial de celulosa de eucalipto.

El Mundo


La respuesta contra la cagada, no se hizo esperar, con decenas de llamadas y artículos en periódcios para protestar por mostrar este paisaje “tan natural” de una especie invasora y que está acabando con el paisaje tradicional de Galicia de Carballos (Quercus robur) y Castaños (Castanea sativa).

«Galicia viva»: canguros vivos

EN LAS ÚLTIMAS semanas, diferentes medios de comunicación dan cabida en sus páginas a una campaña de publicidad institucional que trata de promocionar el turismo rural en Galicia bajo el lema «Galicia viva, sensaciones vivas». Una de las fotografías más difundidas llama especialmente la atención por que muestra una casa -presumiblemente de turismo rural- en el medio de un mar de color verde. Si uno se detiene unos segundos sobre la fotografía ve con estupor que se trata de una plantación de eucaliptos. Desde luego, la campaña produce sensaciones , pero de espanto.

Vamos a ver, ¿alguien se puede imaginar una campaña de promoción de nuestra tierra mostrando una granja de avestruces o de nuestra gastronomía mostrando un plato de canguro? No. Pues eso es ni más menos lo que nos muestra esa foto, un cultivo de una especie australiana utilizada para fines industriales. Evidentemente se puede argumentar que la foto muestra la realidad, pero yo no he visto campañas que traten de promocionar el turismo mostrando los barrios más abandonados de nuestras ciudades ni, dicho sea de paso, los efectos del chapapote en nuestras costas por impresionantes que pudieran ser las imagenes. La pregunta es evidente: ¿por qué esa foto? ¿por qué no muestras de nuestros bosques autóctonos, de la fraga del Eume, de los Ancares, del Courel, en donde por cierto también hay alojamientos de turismo rural?

La respuesta es clara. Bajo esta anécdota, aparentemente sin importancia, hay una cuestión de fondo que sin darse cuenta nos muestran los responsables de la campaña, que es la nula consideración que para ciertos sectores del país tiene nuestro patrimonio biológico. Eso sí lo refleja la fotografía; es una cuestión de cultura y de sensibilidad, y lamentablemente esto no es tan común. Vivimos en una latitud que posibilita que nuestros bosques estén dominados por robles, abedules, etcétera, árboles de hoja caduca que conforman un paisaje con mil caras a lo largo del año. Las formas, los colores, los paisajes cambian; disfrutamos con las estaciones y exigimos que esa sea la seña de identidad de nuestra tierra y no un paisaje estático del que sólo el fotógrafo podría decir en que estación del año se hizo la foto. ¿Tan difícil es entenderlo?

Edward O. Wilson, un conocido biólogo evolutivo de la Universidad de Harvard, escribió hace ya tiempo que las sociedades poseían tres tipos de patrimonio: el económico, el cultural y el biológico, y que su desarrollo depende de en qué medida los tres son cuidados y mantenidos. No entro en los dos primeros, pero nadie bien informado -que no cobre por opinar lo contrario- discute hoy que el patrimonio biológico gallego está en una situación lamentable. Ni la escasa superficie protegida -por otra parte mal gestionada- puede disimular un paisaje arrasado, dominado por plantaciones de pinos y eucaliptos, pistas, canteras, etcétera, en el que cada vez resulta más difícil pasear por un bosque. Mientras nuestra sociedad, y sobre todo nuestros políticos, no sean conscientes de que nuestro patrimonio biológico es un pilar fundamental en nuestro desarrollo como pueblo, estaremos perdidos.

Termino ya. En los últimos días me han llamado varios compañeros sorprendidos por la citada fotografía, que al parecer es motivo de comentarios jocosos en distintos centros de investigación de nuestro país; también me consta que sirve de ejemplo negativo en algunas aulas universitarias. Me he comprometido, y cumplo con estas líneas, a solicitar públicamente que la foto se complete con la presencia de un hermoso canguro vivo que sin duda atraerá más el turimo. Así esa estampa gallega quedaría completa.

Javier Guitián, Coordinador del Departamento de Botánica de la USC



- Ateliê Geográfico
- El Mundo
- Medio ambiente, ciencia e independencia.
- Páxina de Incendios Forestais.

jueves, 28 de mayo de 2009

Factores por los que se puede entablar competencia entre plantas de igual o distinta especie



La competencia es una interacción entre individuos, provocada por la necesidad común de un recurso limitado, y que conduce a la reducción de la supervivencia, el crecimiento y/o la reproducción de por lo menos algunos de los individuos competidores implicados.



En las condiciones de campo, los individuos se ven afectados por la cantidad de un recurso que queda después de ser explotado por otro. Generalmente los individuos pueden competir por luz, agua ó nutrientes.





• Luz



A diferencia de los otros recursos involucrados en la competencia, la luz no se encuentra en cantidades limitadas sino que posee un flujo continuo. La interceptación lumínica por parte de las plantas modifica la disponibilidad del recurso, tanto en lo referente a la cantidad como a la calidad del mismo.



Uno de los factores que condiciona el resultado de la competencia por luz es la diferencia de altura de los componentes, incluso con diferencias muy pequeñas de altura pueden tener un marcado efecto sobre los niveles de intercepción de luz de cada uno de los componentes de la mezcla. Este hecho debe atribuirse a que la intensidad lumínica al atravesar el dosel vegetal de los bosques, va decreciendo en función de un patrón exponencial.



Matemáticamente, la radiación incidente (I) a distintos niveles del dosel, pueden expresarse de acuerdo a la siguiente fórmula:



I = Io e(k.LAI)



Io es la radiación incidente en el extremo superior del dosel.

k es el coeficiente de extinción de la luz.

LAI es el índice de área foliar.



El ángulo de inserción y el grosor de las hojas juegan también un rol importante en la competencia por luz, de forma que las hojas horizontales y gruesas juegan con una importante ventaja a la hora de interceptar las radiaciones lumínicas.



Las hojas horizontales absorben entre el 40-55% de la luz incidente mientras que las hojas erectas, absorben entre un 20-30%.





Además de estos mecanismos, hay otras adaptaciones como la de incrementar la superficie asimiladora por unidad de biomasa ó aumentar la relación tallo-raíz.



Un ejemplo de esta competencia por la luz, se produce en Taraxacum officinale (dientes de león) que expanden sus rosetas de hojas en el suelo, eliminando otras plantas de la zona que cubre.



Fotografía de INTA





Los árboles de crecimiento más rápido en un bosque adquieren una dominancia en altura, ensombreciendo a los demás. De esta forma, plantas con rosetas o con copas expansivas, interceptan una mayor cantidad de luz reduciendo al crecimiento de otras plantas de su entorno.





• Agua



Alrededor del 99% del agua absorbida por las plantas se acaba perdiendo por transpiración, por lo que queda un 1% restante que permanece dentro de los tejidos o interviene en las diferentes reacciones metabólicas.



Que las plantas tengan un metabolismo determinado, afectará a la competencia por el agua, ya que por ejemplo las especies C4 son más eficientes en el uso del agua que las C3. La absorción de CO2 en las plantas C4 se encuentra menos limitada por la apertura estomática, lo cual les permite mantener una alta tasa de fotosíntesis incluso en condiciones de sequía y por tanto una mejor adaptación y una mejor competitividad.



Generalmente en hábitats con existencia de competencia por un recurso como es el del agua, el recurso acaba siendo compartido por los individuos en función de la densidad de raíces de los individuos. En esta situación de competencia, la especie mejor adaptada acabe llegando a ser la dominante del lugar, pudiendo llegar en algún caso a situaciones parecidas a las de los monocultivos, donde la cantidad de raíces puede llegar a sobrepasar la cantidad que se requiere para una absorción máxima de agua.



Un ejemplo de esto, se produce entre el Quercus fusiformis (roble americano) y las plantas del sotobosque. Se encontró que los niveles de agua eran los que marcaban la competencia, ya que los árboles sanos captaban la mayoría del agua, suprimiendo el crecimiento del sotobosque.





Live Oak, Victoria TX



Roble americano en Texas. Fotografía de sixpounder



Este tipo de competencias, son bastante habituales en los bosques gallegos de Quercus robur o en la meseta con Quercus ilex o Quercus rotundifolia.





Fotografía de Wikipedia



• Nutrientes



Va influir bastante la posibilidad de que los nutrientes tengan movilidad o no sean tan movibles según su solubilidad en el agua y la capacidad de la planta, para absorber estos mismos nutrientes, por lo que la planta que tenga una mayor capacidad de absorción será la que va a tener más éxito.



Por ejemplo, los iones nitrato que se transportan de forma pasiva en el flujo de agua en el suelo, acaban siendo bastante más móviles que el fósforo o el potasio. Por lo tanto, el volumen de suelo del cual una raíz puede absorber nitratos será similar al volumen de suelo del cual esa misma raíz puede extraer agua.



De esta forma, en diferentes ecosistemas terrestres, logramos diferenciar zonaciones en la distribución de las plantas y la tasa de aportes de nutrientes al suelo. En aquellas zonas, donde la tasa de aporte de nutrientes es baja, encontramos una vegetación predominantemente herbácea, mientras que en las zonas con grandes tasas de aportes de nutrientes encontramos una vegetación arbórea elevada. (Modelo ALLOCATE - Tilman 1988).





Un ejemplo con varios de estos factores, ocurre entre las propias plantas de Zea mays (Maíz). En este caso, hay una competencia con los nutrientes y la luz.



En un primer momento, compiten por los nutrientes que les permitan un mejor y más rápido crecimiento, y posteriormente aprovechando de este crecimiento, captan la luz solar e impiden a los que no crecieron el acceso a la misma.



Hermaphroditism in Zea mays



Hermafroditismo en Maíz. Fotografía de Oculator







Más en



  • Azcón-Bieto, J, Talón, M.(2000). Fundamentos de Fisiología Vegetal. McGraw-Hill/Interamericana España - Edicions Universitat de Barcelona. Madrid.

  • Begon, Michael, (1999). Ecología: individuos, poblaciones y comunidades. Omega. Barcelona.

  • Reigosa Manuel J., Pedrol, N., Sánchez Adela (2003). La Ecofisiología vegetal : una ciencia de síntesis. Thomson. Madrid.

  • Smith R.L, Smith T.M. (2001). Ecología. Pearson Education. Madrid.





Artículo realizado por Andrés Rodríguez Seijo